Esto tiene que ser un mal sueño. Gabriel y yo en una estación de policía en ropa interior. Solo espero que esto no se divulgue en los medios.
—Señor agente, ¿por lo menos nos pueden proporcionar algo para vestirnos? —pide Gabriel, intentando taparse.
—Ahora sí siente pudor. —Nos pasa una sudadera a ambos.
—Señor agente, le juro que no sé cómo terminamos allá. Lo último que me acuerdo es que estábamos en mi casa.
—¿Consumieron alguna sustancia? —Gabriel, te voy a matar por haberme dado esa