Mariana:
¿Hace cuánto no reía así? La mirada confusa y penosa de mi jefe me hace respirar profundamente y formularle la explicación de lo que le inquieta.
—"Ño" es una expresión —digo, gesticulando con una de mis manos.
—¿Una expresión? —La interrogante no desaparece de su cara.
—Sí. En Cuba lo usamos para múltiples casos. Si algo es bonito digo: ¡Ño, que lindo!; Si creo que eres una mala persona pienso: Ño, este hombre no es fácil; Si algo me irrita exclamo: ¡Ño, hasta cuándo!; Si me sorprende