Franco:
—Mm, está deliciosa —le digo con la boca llena. El sabor agridulce recorre mi paladar y reconozco que ni en los mejores restaurantes comí algo así.
—Se lo dije —alega ella con obviedad y lleva una cucharadita de torta a sus labios abiertos.
—Entonces, como me ibas diciendo, tienes un par de hermanitas gemelas en Cuba y una madre desquiciada ¿no?
—Como escuchó, son unas loquillas, espero que no hallan salido a mí —dice desviando la mirada a su platillo con un gesto despectivo. A lo que e