Benjamin miró incrédulo a Amelia. Apoyó las manos en la mesa mientras miraba a su hermana pequeña, que se mordía el trasero en señal de nerviosismo.
- ¿Tú y Alexander? - preguntó. - Esto no puede ser serio.
- Es muy serio. - respondió Amelia suspirando. - Alex es amable, divertido, cariñoso.
- Y terriblemente guapo y rico. - replicó Benjamin, cruzándose de brazos.
- Y su dinero nunca me ha importado, ya lo sabes. - replicó Amelia en tono irritado.
- Lo sé, pero eso no quita que sea un hombre r