Amelia se sobresalta al oír los golpes en la ventanilla del coche y se da cuenta de que era Benjamin. Él abre la puerta del coche y la ayuda a salir de él.
En cuanto la coge de la mano, Amelia pierde la fuerza en las piernas y él la sostiene, sosteniéndola en su regazo y colocándola sentada de nuevo en un banco frente a la playa. La abraza y Amelia llora. Llora como no ha podido llorar en todos estos años. Llora al recordarlo todo, todas las veces que Barth la ha golpeado, la ha roto. De lo mu