Oyó el ruido del disparo y luego el de algo que golpeaba con fuerza el suelo.
Cuando abrió los ojos, vio a Barth a pocos centímetros de ella, con los ojos abiertos y la boca sangrando. Amelia también vio el agujero del disparo en su frente, la sangre extendiéndose por el heno poco a poco.
La misma sangre fluía hacia ella y trató de alejarse arrastrándose, no quería sentir su sangre en la piel, no quería que ese fuera el último recuerdo de aquel demonio en su piel.
Mientras cerraba los ojos ago