La gente del restaurante comentaba la noticia de la detención del alcalde Rhodes, las voces altas se convertían en terribles cotilleos que se extendían por la sala del restaurante.
Amelia miró a Alex, al ver que su teléfono sonaba sobre la mesa y lo atendió de inmediato.
- Hola. - Contestó él. - Estamos en el restaurante del puerto deportivo, hemos parado el barco aquí para comer. - Informó a la persona al otro lado de la línea.
- Sí, está en todos los canales. - Respondió a la persona al otro