Capítulo Cuarenta y cinco

La gente del restaurante comentaba la noticia de la detención del alcalde Rhodes, las voces altas se convertían en terribles cotilleos que se extendían por la sala del restaurante.

Amelia miró a Alex, al ver que su teléfono sonaba sobre la mesa y lo atendió de inmediato.

- Hola. - Contestó él. - Estamos en el restaurante del puerto deportivo, hemos parado el barco aquí para comer. - Informó a la persona al otro lado de la línea.

- Sí, está en todos los canales. - Respondió a la persona al otro
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