Después de la noche que había pasado, con un sueño tan extraño y a la vez tan vivido que incluso le pareció alguna especie de recuerdo, Naiara, no podía más que escapar de aquellos ojos dorados que la perseguían incluso sin encontrarse cerca, estaba ansiosa y angustiada, podía sentir el aliento de él nombrándola, en aquel sueño que parecía demasiado real, por primera vez desde que comenzó a soñar con aquellos ojos dorados, estos tuvieron un rostro… y en su sueño él la aprisionó contra su pecho,