El amanecer estaba llegando e Aysel permanecía de espalda sobre su colchón, los ojos muy abiertos luego de una larga noche en la que no había dormido en absoluto, los brazos cruzados tras la cabeza, su cuerpo completamente desnudo y extendido, miró junto a él vislumbrando ante la luz de la mañana el lugar vació, suspiro simplemente.
Cuando llegó a su habitación horas antes la figura femenina de Marfia se encontraba extendida exponiendo la belleza de su pelaje, cerró la puerta tras de sí, y se q