Capítulo 9. ¿Acaso estaba loco?
Muriel no estaba en condiciones de negarse.
A nada.
Pero al menos no se trataba de un desconocido, y las probabilidades de que le pasara algo junto a Santiago Esquivel eran nulas.
Sonrió para sí misma pensando en que no tenía ningún temor de que pudiera aprovecharse de "la vejestorio".
Se sentía avergonzada, aunque ya no podía hacer nada para evitarlo.
Había bebido como una adolescente.
O en realidad, como hacía cuatro años que sentía la necesidad de beber.
Sin embargo, no había resultado como