Capítulo 46. Pequeña bruja
Santiago suspiró con agobio.
-Sólo un par de meses más y sacaré a esa rata mentirosa de mi casa. Y mis problemas serán otros: convencer a Muriel de que voy en serio, y desafiar a mi padre…
Terminó de desvestirse, con más cansancio del usual y tomó una ducha rápida. De repente, todo lo que quería era acostarse a dormir sin mover un sólo músculo de su cuerpo.
Una sombra de sospecha cruzó por su mente… ¿por qué se sentía tan exhausto? Había sido una jornada agotadora, pero no más que otras. Y jamá