Capítulo 19. No habrá príncipe azul...
Apenas vio a la despampanante rubia en la entrada del restaurante familiar al que Hesse los había invitado, se arrepintió de lo que había hecho. Ni siquiera era capaz de entender en qué pensaba exactamente cuando la llamó para invitarla, sabiendo que sería incómodo. ¿De qué iba a hablar con una mujer con la que sólo había salido de fiesta y se había acostado?
Un imbécil.
Eso es lo que Santiago Esquivel se sentía en ese preciso instante, dibujando una sonrisa forzada en su rostro, mientras la j