Capítulo 18. Lucha de egos
Ambos hombres se midieron con la mirada, pese a que Hesse ni siquiera soltaba la mano suave de Muriel.
Finalmente, se rió mientras se alejaba de la mujer unos pasos.
-Veo que el joven Esquivel carece de sentido del humor. Espero que usted, señorita Márquez, sea más amigable.
La mujer sonrió sin saber cómo responder sin ofender a esos dos que parecían calcular quién era el más poderoso.
Así que cambió de tema con una sonrisa:
-Será mejor que nos sentemos a conversar, estoy segura de que una vez