Capítulo 16. Una obsesión enfermiza.
Esa misma noche, luego de cenar con su familia, Muriel le envió un mensaje a Javier.
No deseaba saber nada de él, pero estaba obligada a avisarle de su "progreso", si es que no quería que su ex marido hiciera alguna tontería con esas imágenes.
Claro que, aunque había sido una joven esposa ingenua, eso no quería decir que ahora era una mujer tonta.
Sabía perfectamente a lo que se enfrentaba al ceder a su chantaje: esto nunca terminaría.
Cada vez que él necesitara dinero, acudiría a ella como su