Hemos llegado, te encantaran las creaciones de Vinicio. – Decía una sonriente Allyson mientras se bajaba del auto y la llevaba a un pequeño establecimiento que no estaba en la zona de elegantes boutiques de la ciudad, cosa que no se le hizo rara puesto que Ally, aunque era una mujer que se sabía vestir muy bien no era una esclava de las marcas famosas. Las saludó un joven alto y desgarbado de barba crecida que se presentó inmediatamente como Vinicio Santana.
Es un placer tenerlas aquí, tengo al