Una vez que Avy fue trasladada a una habitación privada junto con Aline y Aron, Marcus no tardó en invitar al resto de la familia a entrar. Sus padres y los de Avy estaban ansiosos, caminando de un lado a otro del pasillo mientras esperaban noticias.
-¡Ya pueden pasar! -dijo Marcus desde la puerta, con una sonrisa que iluminaba todo su rostro.
Los cuatro abuelos entraron rápidamente, pero se detuvieron en seco al ver a Avy en la cama, sosteniendo a dos pequeños bultos envueltos en mantas.
-¿Son