El tiempo parecía avanzar a un ritmo distinto desde que Kelly y Eliezer recibieron la noticia del embarazo. Los días transcurrían entre consultas médicas, preparativos y momentos de ternura que llenaban la casa. Eliezer no podía evitar sentirse un hombre afortunado. Desde que supieron que sería un niño, ambos habían soñado despiertos con el pequeño Jairo, imaginando cómo sería su rostro, su sonrisa, sus primeros pasos.
La casa que habían comprado poco después de casarse era todo lo que habían d