Maxi despertó esa mañana con una emoción que le hacía vibrar el pecho. Sus ojos brillaban al recordar las palabras de sus padres la noche anterior: "Mañana será un día especial, Max". Saltó de la cama sin pensarlo, sintiendo que algo mágico lo esperaba.
En la cocina, el aroma a chocolate y vainilla flotaba en el aire. Su mamá, Avy, estaba terminando de decorar un pastel enorme con forma de tren, mientras Marcus, su papá, inflaba globos con forma de animales.
-¡Feliz cumpleaños, campeón! -dijo M