Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna mañana, mientras Avy se encontraba sentada en su cama, sumida en sus pensamientos, Max entró corriendo, sin previo aviso. Con su pequeño cuerpo, corrió hacia ella y se subió a la cama sin dudar. Le dio un abrazo tan fuerte que Avy no pudo evitar sonreír, aunque con los ojos llenos de lágrimas.
—Te quiero mucho, Avy —dijo Max, con la sinceridad que solo un niño podía tener —No llores, por favor.Avy lo miró, y algo en su interior cambió. Al ver el amor puro del niño, come






