Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol brillaba con fuerza cuando Marcus, Avy y el pequeño Max llegaron a la cabaña frente a la playa. Era una construcción rústica, rodeada de árboles y con un amplio balcón que ofrecía una vista impresionante del mar azul. Max no podía contener su emoción. Desde que habían salido de casa, el niño de cuatro años había preguntado al menos diez veces cuánto faltaba para llegar.
-¡Mamá, papá, miren el agua! ¡Es enorme! -exclamó Max, corriendo hacia la orilla mientras sus pies chapoteab






