Gala
—Vamos, Gala. Tenemos solo unos minutos antes de que...
Pero yo estaba paralizada. No quería separarme de mi bebé, aunque sabía que Juli lo protegería con su propia vida si era necesario. Cerré los ojos con fuerza y besé la frente de Vicente.
—Mami estará contigo pronto —murmuré, con los labios pegados a su piel—, por favor, pórtate bien con tu tía Juli.
Con dolor en el alma, ayudé a Juli a acomodar a Vicente en el bolso de mascotas. Los acompañé a la salida del callejón, moviendo las