Gala
Me moví con cuidado entre la cocina y el pasillo, sin hacer ruido de más, fingiendo, para los guardias de Arturo, que estaba en la rutina de la tarde. La cena quedó a medio terminar sobre la mesa, como un decorado. Todo estaba en silencio, a tal punto que hasta el tic tac del reloj me pareció demasiado alto para soportarlo.
Juana estaba en su habitación, pintando en sus cuadernos. Me quedé mirándola unos segundos, sin poder evitar la sonrisa nostálgica que se formó en mis labios. A veces