Guille
El pasillo estaba vacío, pero todo dentro de mí rugía con fuerza y sin descanso.
Tenía a Gala frente a mí, con ese vestido que parecía hecho para asfixiarla, los ojos brillando de miedo, y yo apenas podía pensar en lo que acababa de escuchar allá atrás.
—¿¿Un gusto?? —le gruñí, conteniendo las ganas de gritar—. ¿Me sales con esa basura después de que me entero de que estás comprometida con ese perro? Dime, Galardiel… ¿A qué mierdâ estás jugando?
Ella se encogió, como si, su nombre comp