41. ¿Y si se había marchado?
No encontrarla le causó cierto temor, su estómago parecía retorcerse y mil pensamientos cruzaron por su mente todos a la vez, por lo que no tardó en llamarla, evitando caer en pánico.
—Lia, cariño...— sin embargo, Lia no respondió, por lo que si entró en pánico.
Evan se levantó de la cama rápidamente caminando hasta el cuarto de baño, su corazón latía de manera acelerada, tan acelerada que parecía que se le iba a salir del pecho, era como un caballo desbocado en medio de una estampida.
Casi cor