2. 25. Recibirás nuestras instrucciones.
Max, con una pistola en la mano, miró fríamente a Lía y le indicó que respondiera. Lía, temblando y con lágrimas en los ojos, tomó el teléfono
— Evan —dijo Lía incapaz de no llorar al escucharlo.
—Lía, ¿estás bien? ¿Dónde estás?— preguntó Evan rápidamente, nervioso al escucharla en ese estado, si hubiera tenido a los secuestradores delante él mismo los habría matado con sus propias manos.
Lía no podía decirle la verdad, no con Max apuntándola con una pistola. Las palabras se le atascaron en l