22. Está bien, solo por ti, mi amor.
Marjorie, se sorprendió a sí misma ante sus propias acciones. Aunque las palabras de Leticia no eran las más adecuadas, simplemente debió dejarlas pasar.
Sin embargo, su furia hizo que caminara hasta donde estaba aquella mujer y, sin tan siquiera pensarlo, la abofeteara.
El ardor en su mano dolía, pero no tanto como la voz en su cabeza repitiendo una y otra vez esas palabras, a pesar de que ella intentaba racionalizarlo y decirse que no era cierto, que todo había sucedido así por una razón y qu