23. Vine a pasar tiempo contigo.
George no sabía como sentirse, pasó por varios estados anímicos en apenas segundos, sintió rabia, desconcierto, duda y sobretodo esas inmensas ganas de proteger a Marjorie de cualquier cosa, pero su hijo… no podía ponerse del lado de ninguno de los dos, no podía elegir, se negaba a hacerlo.
— Eso estuvo mal — Admitió George — pero conozco a Leticia y te conozco a ti y estoy más que seguro de que se merecía ese golpe— él no dudó en rozar su nariz con la de ella en una caricia cariñosa — aun así…