Capítulo 71
Nara salió de la oficina de Marco con las mejillas encendidas, tan rojas que parecían arder bajo la luz artificial del pasillo. Sentía un calor insoportable que subía desde su cuello hasta las orejas, como si su piel se hubiera vuelto transparente y cualquiera pudiera leer en ella lo ocurrido minutos atrás. El sonido de sus propios pasos, que intentaba hacer discretos sobre el suelo de mármol brillante, le parecía ensordecedor, casi una delación. Caminaba a su lado Marco, impecable