Capítulo 69
Marco le pidió a Nara que fuera a la empresa. Quería almorzar con ella y con Andrea; sin embargo, debido a unas reuniones que no podía cancelar, le resultaba imposible ir personalmente a recogerlas a la guardería. Con voz un poco frustrada, le explicó que enviaría un auto para ellas.
Nara aceptó, aunque con cierta incomodidad. No era la primera vez que Marco hacía un gesto de ese tipo, pero siempre terminaba atrayendo demasiada atención. Andrea asistía a una guardería sencilla, nada ostentosa ni exclusiva. Precisamente había elegido ese lugar porque prefería que su hija creciera rodeada de un ambiente natural y sin pretensiones, no entre lujos que la aislaran del resto de los niños.
Cuando el vehículo de lujo se estacionó frente a la puerta, tal como había imaginado, todos los presentes se giraron a observar. Padres que esperaban a sus hijos susurraban entre ellos, algunas maestras se asomaban con curiosidad y los pequeños señalaban el auto con ojos brillantes. Nara se pu