— Jayden — el niño levanto su mirada de su libro y miro a la mujer rubia que lo miraba sería desde la puerta.
— Mamá — el niño se puso de pie y se acercó hacia la mujer. Pero antes de que pudiera abrazarla, ella retrocedió.
— Hay algo que debe decirte — el pequeño cachorro hizo un mohín con los labios ante el rechazo de la omega. — Siéntate — le ordenó señalando la cama de sabanas azules con cuadros.
— ¿Mama? — él estaba confundido.
— Jayden, tienes ocho años. Eres un niño muy obediente. Y