Después de mi primera noche en aquella mansión, desperté con la luz filtrándose entre las cortinas gruesas y un silencio que se sentía extraño. No había ruido de autos, ni de vecinos, ni siquiera el sonido distante de la televisión encendida en algún apartamento; eso era nuevo para mí. Aquí, el silencio tenía peso, como si se colara bajo la piel y te recordara a cada segundo que no estabas en tu mundo.
Todavía estaba procesando lo que había pasado la noche anterior: Luca entregándome mi identi