—¿Medio millón en vino? ¡Ni siquiera tengo tanto dinero en mi cuenta, mucho menos para tomarme un vino tan costoso!
—¡Sí, sí! ¡Todo esto es gracias a Luna!
—¡Vaya, Luna! ¿Tu hermano también está aquí? ¿Podríamos invitarlo a cenar con nosotros? Nunca hemos visto en persona al presidente del Grupo Prosperidad, ¡ese gran personaje que solo aparece en las más importantes revistas de negocios!
—Pues sí, sí... Luna, ¿podemos conocerlo?
—No lo conozco muy bien —dijo Luna de manera algo sencilla, cortan