Al principio, Álvaro no pensó demasiado ni hizo muchas preguntas, sino que envió la ubicación directamente. Pocos segundos después recibió una respuesta.
Luna estaba muy sorprendida, pero, sobre todo, furiosa. Sabía realmente que Andrés era un sinvergüenza, pero no se esperaba que pudiera llegar hasta ese punto. ¡Nadia estaba en el Jardín Flotante! ¿Acaso, por qué le había mentido diciéndole que estaba en la prisión? «Maldito bastardo...», maldijo para sus adentros.
Agarró apresurada los documen