Luna se acercó poco a poco y se dio cuenta de que no se movía en lo absoluto. Si estaba esperando a que ella se le acercara, ya se habría despertado, así que extendió con cuidado la mano para tocarle.
—¿A... Andrés?
Luna gritó asustada su nombre.
Justo en ese preciso momento, Andrés abrió los ojos de repente y la ferocidad del momento sobresaltó a Luna. Al instante, el hombre la agarró fuertemente de la muñeca y la lanzó a la cama. El corpulento cuerpo de Andrés la presionaba con fuerza contra