—¡Nadia, te estoy hablando!
—¡Ya déjame en paz! No quiero hablar más contigo, ¡cuando baje, me iré a casa! —Gritó Nadia totalmente enfadada. No soportaba más sus sermones.
Nunca nadie se enfadó con José como ella. Era la única.
—Jesús, que venga un helicóptero lo antes posible para rescatarla.
—En eso solo puede ayudarle el señor Martínez. El helicóptero solo tardará unos diez minutos en llegar desde el Grupo Prosperidad, señor —explicó rápidamente el ayudante.
...
Cuando recibió la llamada, And