Al despertar, Nadia no sabía en ese momento qué la había afectado tanto. Sin embargo, cuando la enfermera fue por la tarde a llevarle la medicación, al entrar en la habitación se percató de que no había rastro alguno de la muchacha, simplemente una silla colocada al lado de la ventana. La enfermera presintió que algo iba mal, así que muy asustada dejó caer al suelo la bandeja con los medicamentos y corrió hacia la ventana. Casi se desmaya al ver la escena.
¡Estaban en la planta decimoquinta! Si