—No te da miedo morir y ¿te doy miedo yo? Nadia, ¿te has vuelto realmente loca o lo estás haciendo conmigo?
José intentó bajar un poco el tono, pero Nadia seguía asustada al límite.
—No estoy loca, en verdad solo soy tonta. José, me equivoqué. No volveré a trepar por una ventana nunca más.
Nadia se tapó la cabeza con las mantas, sin parar de temblar debajo de ellas.
—Señor José, la señorita Vázquez siempre ha sido así. Si continúa con ese comportamiento, me temo que algún día le ocurrirá algo m