Álvaro pensó que Andrés se había vuelto realmente loco. Desde que ocurrió lo de Luna, era una persona totalmente diferente.
Dos horas después, Álvaro entró muy a prisa a la habitación con una carpeta en la mano.
—Señor director, aquí le traje todo lo que me pidió.
Con sumo cuidado, Andrés acarició el delicado dorso de su mano y la metió debajo de la manta.
—De ahora en adelante no hace falta que me consultes todo lo relacionado con la empresa. A no ser que haya que firmar algún documento muy imp