—La gente siempre tiene que pagar el precio por sus graves errores. Hay cosas que no quiero decirte, porque en realidad no quiero manchar tu mundo. Miguel nunca fue un buen hombre, yo tampoco... —explicó Andrés. Él quería que ella pudiera vivir sin mancha alguna.
Sin embargo, ella lo sabía, siempre supo que Miguel nunca fue un buen hombre. En la preparatoria, sus compañeros la hostigaban frecuentemente, la golpeaban, la insultaban, y ella ni siquiera se atrevía hablar, dejaba que la maltrataran,