Después de que Leonardo se marchara, las palabras de aquel hombre seguían resonando una y otra vez en la mente de Luna. Su mirada se posó en la persona acostada en la cama y luego se sentó muy intranquila.
—Gabriel... ¿Realmente todo esto es culpa mía? Si no me hubiera ido, ¿no habrías terminado en esta situación? ¿Verdad?
Parecía que todas las personas que estaban a su lado sufrirían las malas consecuencias... Se sentó delicadamente en la cama y pasó un tiempo con él. Habló mucho tiempo con él.