En el sótano secreto.
José fue derribado por una fuerza colosal, recibiendo un fuerte golpe que lo tiró al suelo de inmediato. Sin ofrecer resistencia, aguantó el dolor en su pecho, arrodillándose con una rodilla intentando así levantarse.
Antes de que pudiera ponerse de pie, José fue golpeado nuevamente en el pecho por segunda vez, esta vez sin logar levantarse, gimiendo mientras se encontraba postrado en un rincón con la boca llena de sangre.
Los presentes bajaron la cabeza, ninguno se atrevió