Todos los presentes en la cena tenían sus propias intenciones ocultas.
Poco después, Dafne se retiró temprano.
Miguel y Gabriel bebieron bastante alcohol. Sin saber por qué, después de aceptar el compromiso, Luna sintió su pecho apretado como por una gran piedra. Parecía que no estaba tan feliz como había imaginado antes. Quizás todo estaba sucediendo demasiado rápido.
Isabel dejó el tenedor y le dijo a Andrés:
—Andrés, ya estoy llena.
Andrés le sirvió un tazón de sopa, diciéndole:
—Toma un poco