Sergio golpeó la mesa con la brocheta en su mano.
—¡No me interrumpas carajo, y responde a mis preguntas!
Luna: —No es gran cosa. Mi hermano tiene dolor de estómago, lo acompañé al hospital.
Luna solía bajar la cabeza y no se atrevía a mirar a la otra persona cuando pensaba. Sergio la conocía bien, entonces él sabía que eso no era la verdad.
Probablemente fue al hospital por comer algo en mal estado.
Sergio llamó al dueño:
—No necesitamos el resto de la orden.
—¿Por qué? ¡Aún no estoy llena!
—Te