Frida apoyó su mentón en las manos y le dijo:
—Andrés, ¿esta es tu actitud cuando pides ayuda? No olvides que me pediste prestado el cuaderno de ejercicios para tu hermana. Si no me acompañas en este momento, no te lo prestaré. Ahora mismo llamaré al conductor para que venga a recogerme.
—Como quiera —respondió Andrés fríamente mientras ya se disponía a levantarse e irse.
Frida se puso muy nerviosa y de inmediato se sentó junto a Andrés, agarrándose fuertemente de su brazo para evitar que se fue