Cuando se mencionó a Sergio, Luna miró muy cuidadosamente a Gabriel. Él mantenía una expresión impasible, sin mostrar alegría ni enojo, con sus ojos entrecerrados, como si estuviera pensando en algo que nadie podía descifrar.
Quizás no quería escuchar el nombre de Sergio.
Un instante de silencio llenó el aire. Luna percibió que, en ese momento, algo no estaba bien. No esperaba convertirse en la persona más incómoda en medio de todo esto.
Luna se levantó y le sirvió un vaso de agua.
—El té de flo