—De acuerdo, voy enseguida —dijo Emma.
Mientras caminaba, murmuraba muy preocupada:
—¿Qué le sucede a ella de nuevo? Ha estado bastante extraña desde anoche y hoy está enferma. Por Dios, espero que no le haya ocurrido nada grave…
Cuando levantó la cabeza, la figura que apareció frente a ella la sobresaltó por completo. Exclamó:
—Dios mío, señor Andrés, ¿ha venido a visitar a Luna? Está bastante enferma y voy a buscarle algunas bolsas de agua caliente.
—¿Anoche fuiste a la comisaría? —preguntó An