—¿Qué te gustaría para beber?
Luna respondió:
—No es necesario, solo tráeme agua.
—Oh, es Luna, ¿verdad? ¡Hace mucho tiempo que no te veía!
Una voz inesperada y, poco seria resonó en el tranquilo ambiente. Al mirar hacia la fuente de la voz, Luna se puso bastante nerviosa al ver a la persona que se acercaba y balbuceó: —Hermano... tú...
Andrés, con su mirada penetrante y su dominante presencia, se acercó y preguntó: —¿Terminaste tus clases?
Luna tenía una fuerte sombra del pasado relacionada con