Marcus Lee eligió media mañana porque le daba sensación de poder.
Tarde suficiente para que pareciera deliberado. Temprano suficiente para que aún interfiriera con los almuerzos, los horarios de los asistentes, el ritmo del día de otra persona. Se sentó en el asiento trasero con los dedos entrelazados, nudillos blancos, escuchando el zumbido del motor y el crujido de la grava bajo los neumáticos.
Las puertas tardaron en abrirse. Incluso después de que su nombre fue verificado, incluso después d