Estaba demasiado asombrada para hablar. Él había entrado como si no hubiera pasado nada, sin un solo rasguño en el cuerpo, tal como Carlos había dicho que ocurriría. El trayecto de regreso a la mansión transcurrió en silencio. Ella se mantuvo sentada al borde del asiento, mirando por la ventana, con miedo de girar la cabeza.
¿Qué pensaría él de su arrebato? Había provocado problemas con personas que no dudarían en borrarla de este mundo, y él había tenido que venir a salvarla. ¿En qué estaba pe