Los tacones se deslizaron hacia un lado, y su cuerpo cayó con fuerza sobre el escenario. Las rodillas golpearon el suelo con un golpe seco, y una mueca de dolor se dibujó en su rostro.
—¡Ma gód, ¿estás o-kay, Mees Zhenifeur?! —gritó Cookie, corriendo hacia ella.
Jennifer se sostuvo antes de que Cookie pudiera alcanzarla, la respiración entrecortada por la vergüenza. Debajo del escenario, algunas modelos soltaron risitas burlonas. Entre ellas, la sonrisa engreída de Natalia destacaba —brazos cruz